La semana pasada cometí el error de aparcar al lado de un parque, en una zona alejada de ventanas, balcones y miradas indiscretas. El resultado fue un cristal roto, una radio arrancada y un embellecedor destrozado, además de un maletero revuelto y un sentimiento de inseguridad.
Odio estas situaciones, primero te llevas un susto cuando ves los cristales rotos, luego se mete el miedo en el cuerpo cuando revisas el coche para ver qué se han llevado, y por último te domina la ira cuando hay que pasar por caja para reparar los desperfectos.
Para rematar, la cara de idiota que se pone cuando vas a denunciar a la comisaría y ni se molestan en buscar huellas dentro del coche. No sé cómo piensan buscar al ladrón.

El disgusto me duró hasta el fin de semana y, para cambiar de aires, llamé a un par de amigos con los que suelo quedar para volar cometas en el recinto ferial Juan Carlos I. El domingo nos levantamos temprano, preparamos unos bocadillos, pasamos por la gasolinera para comprar hielo y nos plantamos en el parque a primera hora para coger un buen sitio en el cesped. Después de instalarnos colocando el típico mantel a cuadros volví al coche a recoger la cometa del maletero y, ¿podría alguien explicarme para qué COJONES quiere un ladrón de autoradios mi cometa?
Para rematar, la cara de idiota que se pone cuando vas a denunciar a la comisaría y ni se molestan en buscar huellas dentro del coche. No sé cómo piensan buscar al ladrón.

El disgusto me duró hasta el fin de semana y, para cambiar de aires, llamé a un par de amigos con los que suelo quedar para volar cometas en el recinto ferial Juan Carlos I. El domingo nos levantamos temprano, preparamos unos bocadillos, pasamos por la gasolinera para comprar hielo y nos plantamos en el parque a primera hora para coger un buen sitio en el cesped. Después de instalarnos colocando el típico mantel a cuadros volví al coche a recoger la cometa del maletero y, ¿podría alguien explicarme para qué COJONES quiere un ladrón de autoradios mi cometa?







