Cuando yo era pequeñito, apenas un arbustillo, estudié en un colegio concertado lleno de monjas que unos años antes había sido colegio de señoritas, por lo que escaseábamos tanto los alumnos como los profesores de género masculino. De los pocos docentes hombres que había en el centro, mi favorito era Don Manuel (alias "el momi"), profesor de Inglés.
El último año que pasé en aquella escuela, El Momi quiso hacernos un examen final oral y yo, que tengo tanta soltura para hablar inglés como para rezar en arameo, me eché a temblar.
El día de la prueba decidí relajarme y cuando llegó mi turno, crucé los dedos y me lancé al toro.
El profesor disparó primero: "What do you like most in the world?" (¿qué es lo que más te gusta en el mundo?)
Mi cerebro se puso a buscar rápidamente una respuesta que fuera sencilla y que pudiera dar pie a entablar una conversación a un nivel básico, así que pensé como respuesta: "los amigos". Busqué mi mejor pronunciación y con aire cosmopolita le espeté en la cara "I like french".
No recuerdo lo que pasó en los siguientes 10 minutos ni qué fue exactamente lo que hablamos, pero el profesor no paró de pedirme explicaciones a cerca de por qué lo que más me gustaba en el mundo era el francés, y yo no paré de darle motivos sobre por qué lo que más me gustaba en el mundo eran los amigos.
El caso es que aprobé, y con buena nota. Hasta que no pasaron unos meses y un nativo me corrigió la pronunciación french-friend, no me di cuenta del lío tan gordo que se podía haber producido en el exámen: estar hablando diez minutos de cosas distintas y que ninguno de los dos se diera cuenta, tiene mérito.
Así es como siento que he pasado mi último año con J.
El último año que pasé en aquella escuela, El Momi quiso hacernos un examen final oral y yo, que tengo tanta soltura para hablar inglés como para rezar en arameo, me eché a temblar.
El día de la prueba decidí relajarme y cuando llegó mi turno, crucé los dedos y me lancé al toro.
El profesor disparó primero: "What do you like most in the world?" (¿qué es lo que más te gusta en el mundo?)
Mi cerebro se puso a buscar rápidamente una respuesta que fuera sencilla y que pudiera dar pie a entablar una conversación a un nivel básico, así que pensé como respuesta: "los amigos". Busqué mi mejor pronunciación y con aire cosmopolita le espeté en la cara "I like french".
No recuerdo lo que pasó en los siguientes 10 minutos ni qué fue exactamente lo que hablamos, pero el profesor no paró de pedirme explicaciones a cerca de por qué lo que más me gustaba en el mundo era el francés, y yo no paré de darle motivos sobre por qué lo que más me gustaba en el mundo eran los amigos.
El caso es que aprobé, y con buena nota. Hasta que no pasaron unos meses y un nativo me corrigió la pronunciación french-friend, no me di cuenta del lío tan gordo que se podía haber producido en el exámen: estar hablando diez minutos de cosas distintas y que ninguno de los dos se diera cuenta, tiene mérito.
Así es como siento que he pasado mi último año con J.












